Seleccionar página

El Apple Watch lleva con nosotros algo más de 2 años. Durante este tiempo, la idea y filosofía del dispositivo ha ido evolucionando (incluso dentro de la propia compañía), y ha pasado de ser un artículo orientado a varios mercados, como deporte y en gran medida al mundo de la moda, a enfocarse de manera mucho más acentuada a la actividad deportiva y a la mejora del día a día de sus usuarios.

 

El cambio ha sido muy notable, viendo algunos de los movimientos que han ido ocurriendo. Recordemos que la primera generación nació con una edición de oro cuyo precio tenia varios ceros a la derecha, mientras que a día de hoy esa misma edición ni siquiera es nombrada ni destacada por Apple en ninguno de sus medios de comunicación y publicidad. Simplemente desapareció para dar paso a numerosos modelos más económicos que han ido acercando el dispositivo a cualquier usuario, con la firme finalidad de hacer la vida más saludable a quienes lo han adquirido. Al mismo tiempo, el Apple Watch ha ido canibalizando a sus rivales de mercado de una manera constante y, al final aplastante, que ha ido dejando cadáveres por el camino, algunos bien conocidos y en su día muy bien valorados.

 

Este es, sin duda el presente. Un dispositivo con el firme propósito de mejorar nuestra calidad de vida mediante multitud de funciones orientadas al deporte y la actividad, con un componente de motivación muy bien ideado, y que realmente funciona.

 

Sin embargo, todos los modelos que Apple ha ido presentando desde su lanzamiento tienen un factor común, que es la dependencia del iPhone para muchas de sus funcionalidades. Recordemos que el Apple Watch actual puede hacer muchas cosas sin estar conectado al iPhone, como por ejemplo usar la app Entreno, configurar alarmas y temporizadores, escuchar música, ver fotografías, usar Apple Pay, medir tu frecuencia cardiaca, usar la función Respirar, etc. Además, incluso cuando el iPhone no está cerca, podemos hacer muchas más cosas siempre que estemos conectados a una red WiFi, como usar Siri, hacer llamadas WiFi, enviar Mensajes, o hacer uso de HomeKit.

 

El Apple Watch que se acerca.

 

Pero, ¿Qué es lo que viene en camino? En los últimos días ha empezado a correr el rumor de un nuevo modelo que podría ser presentado este mismo año. Una evolución que, por lo que parece haberse filtrado, dará un nuevo sentido al dispositivo.

 

Se rumorea que algo se está gestando que dará un giro al Watch. Y no es más que la rumoreada conectividad LTE, es decir, la desaparición de la necesidad de estar conectado. Sería sin duda un aspecto que haría que las ya de por si elevadas cifras de ventas de los últimos meses aumenten de manera considerable.

 

Un Apple Watch que, además de lo introducido en el Series 2 en cuanto a GPS y capacidad de resistencia al agua, cuente con total independencia del iPhone o de una red WiFi para realizar cualquier función que se necesite, sería entrar en un mundo totalmente diferente, mucho más amplio.

 

Y no hay que olvidar otro aspecto importante. La salud. Es evidente que Apple está poniendo el máximo esfuerzo en seguir desarrollando el tema de la gestión de la salud mediante el dispositivo. Y seguramente mediante otros dispositivos que se conecten a él, sean totalmente ajenos o mediante correas dotadas de tecnología, que servirán para obtener más y mejor información de nuestro cuerpo.

 

Por último, y de nuevo no siendo más un rumor, se habla de un nuevo modelo con variación estética. Sin embargo, mucho debería afinar Apple para cambiar el aspecto actual sin perder opciones que sin duda molestarían a más de uno. Hablemos por ejemplo de una posible incompatibilidad con las numerosas correas que existen actualmente en el mercado.

 

Veremos lo que sucede, seguramente, en los próximos meses, y si realmente Apple dota al nuevo Watch de independencia total y si nos ofrecen un nuevo modelo con diseño diferente.